Seguidores

La despedida.

Bueno, esta va a ser la despedida al tema del amor, porque cinseramente no me puedo quejar, Don Cupido se portó muy bien con migo esta última semana, asi que ¡gracias!

Paso a decirles que todos los domingos les voy a recomendar una canción para que escuchen. Son mis favoritas y puede que no les guste. Pero lo minimo que les pido es que si se tomaron la molestia de entrar al blog lean la letra que les voy a ir dejando, quizas, si me siento muy identificado con el tema voy a escribir algunas palabras sobre lo que piense o se me ocurra.

El tema de hoy esbastante alegre, y tiene una letra interesante, sin más les dejo :

Olivia a veces se acuerda y a veces se olvida de respirar.
Olivia duerme abrazada a su mona.
Olivia tiene trenzas, que no deja tocar.
No es hermosa, pero donde va pasan cosas

Olivia te lo dice con toda la boca.
Tiene casi treinta, pero no se notan.
No le vengas a contar
cuantos pares son tres botas.

Olivia no se va a poner en tus zapatos.
Está un poco apurada, pero va despacio.
Puede ser tuya un verano,
quererla es un trabajo bastante malo.

Olivia es un hermoso lío.
Olivia es un tremendo río.
Olivia es un hermoso lío.
Olivia es un profundo río.

Habráse visto lo que se ve
cuando Olivia sale en rollers,
se paran a aplaudirla los camiones.
Olivia dice que no tiene remedio.

Pero que en el infierno también hay cielo,
y ahí se va a quedar, solita,
con sus discos de bolero

Olivia está más triste de lo que piensa.
Se muere por un hijo y vive de su abuela.
En su escote hay dos anzuelos,
Que dicen que a ella nadie la vio primero.

Olivia es la Madonna de Parque Lezama,
se carga cinco novios en una semana.
No la quieras madrugar,
Que le ponés un yeti y le dura un round…

Olivia es un hermoso lío.
Olivia es un tremendo río.
Olivia es un hermoso lío.
Olivia es un profundo río.

Aunque nades…

Olivia tiene planes,
que no te va a contar.
No es hermosa, pero donde va pasan cosas… 


Temón de Ivan Noble, disfrutenlo!.
Millo
  Bueno gente, esta es la última parte de este tema que seguro va a volver a aparecer en otro momento, espero que lo disfruten!.
 
Cuarta Parte.
 
 No les gusta lo que dicen que les gusta.
 
Están viendo una película de amor, de las que les gustan a ellas.
De ésas que con ver el título uno ya sabe que se trata de un hombre
y una mujer que se enamoran y luego tienen un quilombo pero
después se amigan. Esas películas de mierda que tienen nombres
tales como “El cariño de tu amor”, “El amor de los dos”, “Dos para un
amor”, “Que hermoso es amarte” etc.
En el final de esa película el galancete de turno, que seguramente
tiene una facha bárbara y alguno de los hombres presentes lo acusó
de ser puto con el asentimiento de los demás hombre y los “Callate,
nada que ver” de las damas, va en busca de una reconciliación.
¿Cómo lo hace?
Se pone su mejor ropa, compra un gigantesco ramo de flores y va
de noche, debajo de una lluvia infernal a tocar el timbre de su amada
y cuando ella sale, le dice con ojos lagrimosos: “He comprendido que
no puedo vivir sin ti”.
Entonces ella lo abraza y lo besa llorando, y es ahí cuando oímos
los suspiros de las mujeres presentes y tenemos que escuchar
comentarios tales como “Qué divino”, “Cómo no vas a volver con un
tipo que hace eso”, “Me muero con un hombre así”.
Si trasladamos esto a la vida real pueden pasar alguna de las
siguientes cosas:
• Que nos quedemos empapados tocando el timbre con las flores
en la mano y que nadie salga porque la mina se fue de joda.
• Que se escuche la voz del padre que le grita a la hija: “¡Che,
nena, ahí en la puerta hay un pelotudo todo mojado con unas
flores!
• Que nuestra ex le diga al tipo que está en bolas en la cama con
ella: “Esperá que le alcanzo un paraguas a este nabo para que
se vuelva a la casa que se va a enfermar, pobre”.

Del abrazo emocionado y el llanto, nada.
¿Y entonces?
Es que aunque parezca raro, a las mujeres no les gusta lo que
dicen que les gusta.


Los viajes de egresados tienen fama de tener
un efecto absolutamente descalibrante en cualquier pareja. Las minas
que estaban de novias generalmente volvían “confundidas” de ese
viaje.
Sobre el final de la reunión cayó Juan Carlos, el novio de la flaca
Mariela, que tenía unos años más que nosotros y pinta de “guacho
me las sé todas”.
Una de las chicas le preguntó: -¿Y vos que opinás de que tu novia
venga con nosotros de viaje de egresados?-. Ahí se produjo un
silencio total y todas las miradas, femeninas y masculinas, se
dirigieron al bananazo.
Su respuesta fue contundente: -Ella quiere ir a ese viaje, y como
yo a ella la quiero, también quiero que vaya.
Se escucharon unos “Ahhhh… qué dulce… qué divino… “y si mal no
recuerdo, algún que otro aplauso de la platea femenina”.
-Aprendan ustedes lo que es un hombre… -dijo una.
Estaban todas enloquecidas con el tipo y nosotros nos sentíamos
unos microbios.
La novia del chabón lo abrazaba como con miedo a perder ese
tesoro de hombre que tenía, ante la envidiosa y deslumbrada mirada
de las demás compañeras y nuestras caras de orto.
Dos meses más tarde.
Bariloche.
Excursión nocturna a tirarnos en trineo en un lugar llamado
Piedras Blancas.
Hora de subir al micro para regresar al hotel.
El mencionado micro no podía emprender el regreso porque la
flaca Mariela no aparecía por ningún lado.
Lo estaba re-garcando al romántico del novio atrás de unos pinos
con un ex-alumno del colegio.
¿Cómo se entiende? Sencillo, no les gusta lo que dicen que les
gusta. Lo del pibe hubiera estado perfecto si hubiese sido parte del guión
de una película.
En la vida real no les gusta. Dicen que sí, pero no.


Flavio vivía con sus padres y sus dos hermanos. Esa noche habían
ido a cenar su prima Silvana con su novio Ricardo.
A la madre de Flavio se le ocurrió en ese momento que sería una
buena idea invitar a Carla, la novia de su hijo, a cenar también para
que conociera a Silvana y Ricardo.
A Flavio también le pareció buena idea y se aprestó para ir a
buscarla, pero antes de salir se dio cuenta de que en la mesa, que ya estaba puesta con anterioridad, faltaría un plato. –Me voy a buscarla,
pero antes agreguen un plato en la mesa –dijo.
Silvana y Ricardo observaban la escena.
-Andá, yo ya lo pongo, -le respondió su madre.
-No –dijo Flavio-, te vas a olvidar y no quiero que lo agreguen
delante de ella, porque va a sentir que la invitamos de última.
Agregalo ahora antes de que yo me vaya. Silvana miraba a su primo
con admiración. En cambio Ricardo, viejo bucanero, miraba de
costadito y no emitía sonido porque no tenía la suficiente confianza
con la familia de Flavio.
Silvana entonces comenzó a dar rienda suelta a su admiración por
la actitud de su primo:
-Qué caballero… viste Ricardo… qué buen novio… qué suerte que
tiene la chica de tener un novio así.
Hasta que Ricardo se hinchó las pelotas y respondió ante la
atónita mirada de Silvana y el resto de los presentes: -¡¡Pero por qué
no te callás!! ¿A vos sabés cuanto te dura un gil de esto?.. ¡¡Ni cinco
minutos te dura!!... Y vos… -dirigiéndose a Flavio-, con que sigas así,
sos firme candidato a los cuernos.
“Este tipo está mal de la cabeza”, pensó Flavio.
Ricardo, viejo corredor de pistas, recibido en la universidad de la
calle con título de honor en su doctorado en mujeres, predijo con su
sabiduría lo que sucedería poco tiempo después.
El perfecto novio Flavio, era corneado para el campeonato y
abandonado por su tan querida y cuidada novia.
¿Hay alguna explicación lógica?
Sí. No les gusta lo que dicen que les gusta. 
 
 
 
Bueno eso es todo, amigos. Espero que lo hayan disfrutado!
Millo.
Tercera Parte.

Cuando voy es porque voy...


¿Aplicar el futbol al amor?
Cesar Luis Menotti, luego de ganar la copa del mundo en el campeonato mundial de fútbol de 1978, realizó una serie de microprogramas didácticos que se emitían por televisión, donde enseñaba algunos de sus secretos. En uno de esos microprogramas el, en aquel entonces, director técnico de la selección argentina, repetía varias veces la frase: “Cuando voy es porque vengo, y cuando vengo es porque voy”. Este era un truco para que los jugadores recibieran la pelota lejos de la marca. 
Cuando un jugador quería que su compañero le entregara un pase cortito y al pie, amagaba a alejarse (Cuando voy es porque vengo…) y cuando quería que la pelota fuera lejos de su posición para ir picando a buscarla, amagaba a acercarse (…y cuando vengo es porque voy). 
De esa manera primero se desprendían de la marca y luego podían tomar el balón más cómodamente. 
Cuando nosotros sentimos a nuestra pareja distante, queremos acercarnos. ¿Cómo lo hacemos? Les preguntamos qué les pasa, si hay algo que no nos contaron, queremos verlas más tiempo. Queremos provocar por medio de nuestro acercamiento, el acercamiento de ellas, lo que por lo general no ocurre.
¿Y por qué no ocurre? Analicémoslo un poco fríamente. 
Cuando sentimos a nuestra novia distante, es porque está distante. Así de fácil. Lo que pasa es que es mucho más sencillo pensar que es sólo idea nuestra. Lo que hacemos habitualmente para convencernos de que es de esa manera es preguntarle a ella si le sucede algo, si nos está queriendo menos, si hay otro tipo, y por lo general lo hacemos con voz melancólica y cara de carnero degollado. 
Es muy probable que alguna de estas cosas le esté pasando, pero no es lo suficientemente importante, al menos en ese momento, como para decírnoslo. Entonces, lo que hacen es negar todo. Te dicen “no seas tonto, yo te quiero como siempre, no pasa nada”. Pero la sensación que sentíamos no cambia, porque en realidad la actitud de ella a pesar de sus palabras no cambia. Está fría y distante y vos, a pesar de obtener las respuestas que esperabas, te seguís sintiendo mal porque en el fondo sabés que hay algo que no está bien. Si en 
estos casos no se actúa correctamente y con rapidez, esta situación se puede ir agrandando como una bola de nieve. 
Cuando voy es porque vengo y cuando vengo es porque voy. 
Querés que ella esté más lejos, acercate. Querés que ella esté más cerca, alejate. 
Cuando voy es porque vengo y cuando vengo es porque voy. 
Si ellas tienen algo en mente, lo que sea, que les está perturbando la relación con vos, cuanto más encima le estés, más molesta se va a sentir. 
No hay mejor defensa que un buen ataque. Si ella está distante, ponete distante vos también. 
No la llames. 
No le insistas. 
No le ruegues. 
No le preguntes. 
Poné distancia. Da vuelta la tortilla. Hacé que sea ella la que sienta lo que vos estás sintiendo ahora. 
Que tenga un poco de miedo. 
Que dude. 
Que sea ella la que te termine preguntando si no la querés como antes, si te pasa algo, si tenés otra. 
Cuando eso suceda, la vas a sentir más cerca que nunca y ya no vas a tener ningún temor. Será entonces ella la que se sienta mal pensando que vos estás distante. 




Mañana, ultima parte.

Millo

Me confundi y subi otra ves la segunda parte, mil perdones ):
Segunda Parte.


FRASES PROHIBIDAS 

Paula estaba muy enamorada de su nuevo novio Juan, hasta que a éste se le ocurrió la gran idea de decirle: “Mi amor por vos es tan grande que jamás se va a terminar, y no voy a perderte nunca, porque ese día voy a perseguirte hasta que vuelvas a estar conmigo”. 
Qué romántico. Un tigre el tipo. Seguramente pensó: “Con ésta mato”. 
Y mató nomás. Pero lo que mató fueron las ganas de Paula de seguir con él. Lo dejó al otro día. 
En realidad no sabemos si Juan lo decía en serio o fue sólo para impresionar. 
Si fue sólo para impresionar, realmente impresionó. Pero dudo que haya provocado el efecto esperado. 
Algunas veces, en el afán de enamorarlas perdidamente, uno entra en la variante de decir cosas que en la totalidad de los casos producen un efecto contrario al que se busca al decirlas. 
Es que cuando una mujer tiene la seguridad absoluta de que te tiene totalmente entregado y muerto de amor por ella, al punto que si no la tenés te morís, es como que ya se acabó el juego. ¿Y quién perdió? Bien… vas entendiendo. 
• Si me dejás me mato. 
• Siempre voy a estar con vos pase lo que pase. 
• Decime que me amás. 
• Quiero que seas la última mujer de mi vida. 
Estas son algunas de las tantas frases prohibidas que iremos viendo a medida.






A las 9:00 del día de hoy se sube la proxima parte. (:






Millo!

Manual para la supervivencia de un noviazgo. I parte.

Primero que nada un agradecimiento a Arpoch que me dio la idea de hacer esto, grande! El blog de arpoch (: )




Bueno, antes de empezar con el texto vamos a entender un poco el contexto. Habia cortado hace poquito tiempo con mi novia y estaba destrozado. Agarré y busque algo en internet -OH GLORIOSA INTERNET- para bajonearme un poco mas. Encontre esto y bueno, aqui estamos. Lo modifique un poquito y lo subí.


Te dejó tu novia. 
La única que te importa en la vida. 
Sentís que nunca vas a encontrar otra como ella. Es más, no te interesa encontrar otra. 
Todavía no lo podés creer. 
No sabés como hacer para seguir viviendo. 
El dolor es insoportable. 
Pensás que no puede ser que se haya olvidado de todo lo que te dijo, de todo lo que te prometió, y eso sólo ayuda a que te sientas peor. 
¿Imaginarla con otro? Ni hablar. 
No tenés ganas de comer, ni de salir, imposible concentrarse en estudiar, difícil trabajar. 
No podés pensar en nada que nos sea en verla, en hablarle, en convencerla, en recordarle que te ama y que la amás, y que la única manera de vivir es estar juntos. 
Sólo querés llamarla por teléfono o ir a buscarla, y que ella te abrace llorando y te diga que fue todo una equivocación, que te quiere como siempre, que la perdones, que nunca más va a pasar, que no puede vivir sin vos, que estos días en los que no estuvo cerca tuyo fueron un infierno, que se la pasó llorando todo el tiempo y que las amigas no sabían como hacer para consolarla. 
Y vos decirle: Sí, mi amor, a mí me pasó lo mismo, te quiero, te amo, ya está, ya pasó nena, no llores más. 
¿Entonces qué hacés? Las vas a buscar con tu mejore ropa, recién bañado y perfumado a la salida del trabajo, o de la facultad, o del colegio. 
Pero, ¡oh sorpresa!, cuando la ves de lejos, antes de que ella te vea, notás que venía muy divertida riendo con unos compañeros. ¿Pero cómo, no se supone que ella también está destruida por esta ruptura? Mierda… 
Y acá viene lo peor. Cuando te ve… no te abraza… no llora, no te dice que no puede vivir sin vos, ni que te quiere, ni una mierda. 
Es ahí donde te sentís en un callejón sin salida, y el dolor se hace más intenso porque cada vez la ves más lejos. 
Sentís que ya ni verte le provoca nada. ¿Y ahora? ¿Cómo sigue esto? De alguna manera tiene que seguir dado que es imposible asumir que la perdiste, porque no podrías seguir viviendo, ¿no? 
Como si todo esto fuera poco te sorprende con alguna frase a modo de saludo como “¿A qué viniste?” o “¿Qué habíamos hablado?” Y ahí te quedás con un nudo en la garganta sin saber para dónde disparar. En realidad dispararías hacia tu sien. 
Entonces la mirás a los ojos, con esa mirada que tiempo atrás la hubiera derretido, pero que aparentemente hoy no le mueve un pelo y le decís: -¿Podemos hablar?- Y ella, como molesta, te responde: 
-Ya hablamos todo, ¿no? 
-Bueno, está bien- le decís. Y en un intento por provocar algún tipo de reacción te das media vuelta y empezás a caminar, rezando por Escuchar un “¡Esperá, no te vayas!” que nunca llega. 
Cansado de repetir episodios similares, probás con un llamado, y una carta, y unas flores, etc. y nada. Cada vez peor. Dios… es el fin. 
Si estás viviendo una situación similar a ésta, debés sentir que estás sobre arenas movedizas, donde cada vez que hacés un movimiento para salir a flote, te hundís más. Bueno, voy a darte una buena noticia: tenés en tus manos algo así como el elefante de Tarzán para ayudarte a salir de esa situación. 

No soy el dueño de la verdad, ni todos los casos son exactamente iguales, pero les aseguro que luego de leer esto, o a medida que lo vayan haciendo, van a ir sintiéndose más seguros con respecto a esa situación que tanto los tortura hoy. 
Los resultados siempre van a ser positivos, porque si tu novia te quiere, en estas páginas vas a encontrar herramientas para recuperarla. Y si no te quiere, sea por el motivo que sea, ¿para qué querés que vuelva? 


Primera Parte.

Más vale prevenir que curar. 


Tal vez tu situación no sea exactamente la anterior, pero te la ves venir. Desde hace algún tiempo la notás rara. Aparecieron en su actitud lo que llamaremos “I.D.Q.” (Indicadores de Quilombos) que podrían ser: 
• Ya no te mira como antes. 
• No reacciona de la misma manera ante un “te quiero”. 
• Cuando te atiende por teléfono no demuestra la misma emoción que hace un tiempo atrás. 
• Se ve molesta si le preguntás “¿me extrañaste?” 
• Le da lo mismo hacer el amor que ver una película o ir a tomar un café. 
• Cuando se ven no se calienta en arreglarse mucho. 
• Está más peleadora de lo habitual. 
Y por lo general todo esto desemboca en los padres de todos los IDQ: los famosos “Estoy confundida” y “Necesito un tiempo”. 
Por lo general los IDQ nunca vienen de a uno, y son una señal inequívoca de que algo malo está por suceder. Seguramente son producto de que algún compañero de colegio, facultad o trabajo le gusta. O tal vez no le guste pero le anda atrás y las muy estúpidas se agrandan como sorete en kerosene. 
O tal vez alguna amiga le esté llenando la cabeza en contra tuyo con el objeto de presentarle algún amigo, hermano o primo, o simplemente por romper las pelotas, que para eso son mandadas a hacer. 
Ella en realidad te quiere a vos (por lo menos en la mayoría de los casos es así), pero el otro turro/a te hace la pelea desde las sombras y lamentablemente eso es una ventaja a su favor. 
Lo que erróneamente tendemos a hacer cuando empiezan a aparecer los IDQ es intensificar nuestras demostraciones de amor tratando de verla más seguido, diciéndole cosas lindas, regalándole flores, chocolates, o cuanta pelotudez se nos ocurra. 
Con las mujeres en estos casos hay que actuar como con los caballos de salto. Los caballos de salto tienen todos los mejores cuidados, duermen calentitos en un box, tienen la mejor comida, el más esmerado aseo, en fin, más de lo que cualquier animal podría pedir. Así y todo de vez en cuando estos caballitos se ponen medio loquitos, medio histéricos y no quieren darle bola a su dueño. Cabecean, tiran patadas, no se quieren dejar montar, etc. 
¿Qué hacen sus dueños en estos casos? 
¿Les dan mejor comida aún? 
¿Los bañan más seguido? 
¿Les agregan una estufita en el box? 
No. 
Todo lo contrario. Los mandan al campo. 
Sí, los sueltan y les dicen: “Andá y saltá, cabeceá y pateá todo lo que quieras así te sacás las ganas”. 
Y el yocaba sale corriendo por el medio del campo, sin montura, sin riendas, sin nada, y salta, cabecea, patea, corre, relincha y todo lo que se le canta. 
Al otro día vuelve caminando, mansito mansito, hacia su dueño y se le para al lado esperando que lo acaricie. 
Ya se le fue la locura. Ya no tiene más ganas de joder. 
Bueno, con estas yeguas, perdón, con las mujeres hay que actuar de la misma manera.
¿Se ponen locas más de la cuenta? ¿Te cuestionan cualquier pavada? ¿Aparecen varios IDQ al mismo tiempo, y luego el clásico “Estoy confundida”? Bueno, más vale prevenir que curar. Mandala al campo como a los caballos de salto. Sin demostraciones de dolor decile OK y andate. 
Eso sí, no la llames, no la veas y es fundamental que no tenga noticias tuyas ni por medio de amigos en común. 
El tiempo que puede transcurrir en este estado es variable. Puede ser desde un día a… unos cuantos, pero no queda otra que tener paciencia y ponerse firme en esa postura porque ahí es donde se va a dar cuenta de lo que le está faltando, y es ahí donde le va a entrar a ella el miedo a perderte. Va a volver sin duda caminando mansita a comer de tu mano. 




Mañana 8/9 siguiente parte.


Saludos.


Millo.